Una distancia insalvable. Un camino espinado por agudos tiempo y oro. Minutos que devienen siglos. Metros convertidos en años luz. Cerrojos contienen y reprimen un cuerpo decadente. Filo letal de la distancia y la riqueza que ha decapitado un maravilloso complemento.
Sólo efímeros destellos de luz tratan de prolongar una agonía acentuada por una sed mortal. Destellos etéreos e intangibles, que al dar temporal calma, engañan y confunden. Mienten. Destellos que encarnan religión. Destellos de una idea nula y manipuladora como la de un todopoderoso omnipresente pero anacrónico ausente.
La insalvable distancia a usted le ha restado poder y le ha anulado presencia en mí. Las espinas y los cerrojos a usted la convirtieron en mi religión. Para nuestro pesar yo escéptico.
Si esta es la primera vez que ingresa a este sitio, le recomendamos leer la introducción para comprender su contenido.
sábado, 29 de noviembre de 2008
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