La suave arena se filtra y desgasta la piel
La brisa trae cantos ancestrales de la inmensidad
Las nubes como blancos óleos contrastan el infinito lienzo azul
Las olas acarician mis pies
Traen y llevan arena, vida y muerte
Las olas, inseguras, van y vuelven, se retiran
Como vida que efervece y se desvanece
La impalpable dulzura de sus aguas
Con su movimiento eterno, borra mis lágrimas
Y jura que jamás éstas volverán
Si me dejo llevar lentamente por las olas
El horizonte y el sol que naufraga en la vastedad azul
Hacen eco a mi pálida sonrisa, dándole la vida de la que carece
Respiro su espuma, me entrego a la inmensidad
Devengo navegante sin retorno, regreso al origen
Su hunde para siempre mi mortalidad
Si esta es la primera vez que ingresa a este sitio, le recomendamos leer la introducción para comprender su contenido.
martes, 25 de enero de 2011
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