Consiguiendo que la luz se atenúe de nuevo y que vuelva la tormenta...
El insoportable sol con sus desgastantes garras comenzó a recular a medio día como si de la más oscura media noche se tratara. Grises nubes entrecruzaron sus extremidades, liberando inconmensurable energía y poderosas descargas. Y así arreció la lluvia y reinó el aire blanco y negro.
Habían vivido, por aparte y a un par de años luz, lo que se vive en toda una vida durante 4 meses, y sin embargo la pequeña llama, que nunca nació y que ahogada había muerto, nunca se extinguió y el misterio la acrecentó. Respetuoso, pacífico y realista. Puede que no sea ella misma: enfocada, tranquila y devota. Sin parar de mojarlos, la lluvia puso música a las anheladas realidades.
Podrían estar en mil ciudades, las más exóticas, las más ocultas, las más lejanas, las menos ciudades, pero ahora estaban juntos. Juntos, cualquier callejuela, cualquier inquilinato, cualquier pasillo de oficina a media noche, cualquier bus de madrugada, se convertía en un bello paraje cercano a Port Coton, aliñado progresivamente por suaves golpes y especias naturales.
Y, mientras dure, esto será eterno.
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